🔊 Laberinto Acústico (Transmission Line / Acoustic Labyrinth)
El laberinto acústico, también conocido como línea de transmisión (Transmission Line), es uno de los diseños más sofisticados y menos comunes dentro de la ingeniería de recintos acústicos.
Su principio de funcionamiento busca eliminar por completo la onda posterior del altavoz mediante un conducto interno muy largo, cuidadosamente calculado y relleno con material absorbente.
Aunque existen pocos ejemplos comerciales, el modelo más célebre es el Bowers & Wilkins Nautilus Prestige, que llevó este concepto al extremo de la perfección acústica.
🔹 Principio de funcionamiento
A diferencia de una caja sellada o bass-reflex, que contienen o aprovechan la energía de la onda trasera del cono, el laberinto acústico la disipa gradualmente.
Esto se logra haciendo que la onda posterior viaje a través de un conducto interno largo y estrecho, cuyo interior está completamente relleno de material absorbente (lana mineral, espuma acústica, fieltro, fibra de poliéster, etc.).
El conducto actúa como una guía de onda en la que la presión acústica se atenúa progresivamente a medida que avanza.
De este modo, cuando la onda llega al final del laberinto, su energía se ha transformado en calor y su intensidad es mínima, evitando que regrese al diafragma y produzca resonancias o coloraciones.
🔹 Comportamiento de la onda en el laberinto
En este tipo de diseño, si el diámetro del tubo es inferior a la longitud de onda de la frecuencia que se desea reproducir, la onda se comporta como una onda plana guiada.
Esto impide la formación de ondas estacionarias internas y permite una radiación controlada y libre de resonancias.
El B&W Nautilus Prestige, por ejemplo, utiliza tubos de sección decreciente para absorber gradualmente la energía de cada transductor (graves, medios y agudos), logrando una respuesta extremadamente lineal y una transparencia sonora excepcional.
Cuando el woofer trabaja en frecuencias suficientemente bajas, la caja se comporta prácticamente como una caja cerrada ideal, sin coloración ni distorsión de fase.
🔹 Frecuencia de sintonía y respuesta
Desde el punto de vista teórico, el laberinto acústico es una evolución de la caja sellada:
la respuesta de frecuencia tiende a caer con una pendiente de –12 dB/octava, aunque en algunos diseños, como el mencionado Nautilus, se observa una pendiente más suave, de alrededor de –6 dB/octava, gracias al control acústico del conducto.
El sistema se comporta como una caja sellada con un factor de amortiguamiento (Q) muy bajo, incluso inferior a 0,5 (por debajo de la alineación Bessel).
Esto equivale a una respuesta cercana a la de un baffle infinito, sin resonancias de caja y con excelente control de fase.
En la práctica, la frecuencia de resonancia del altavoz (Fs) y la de la caja (Fb) tienden a igualarse, por lo que Fs ≈ Fb.
🔹 Diseño del laberinto
La longitud del conducto interno se calcula normalmente como un cuarto de la longitud de onda (λ/4) de la frecuencia de resonancia del altavoz.
Esto se hace para que, en caso de que parte de la onda no sea completamente absorbida y se refleje hacia atrás, la reflexión llegue en fase con la radiación frontal, reforzando el grave en lugar de cancelarlo.
El diseño requiere precisión: si la longitud o la absorción interna no son adecuadas, pueden generarse modos resonantes que degradan la pureza sonora del sistema.
🔹 Ventajas principales
✅ Caja prácticamente libre de resonancias internas: el sonido trasero se absorbe progresivamente, sin reflexiones abruptas.
✅ Respuesta extendida y lineal: permite reproducir graves profundos con excelente control tonal.
✅ Coloración mínima: el sonido mantiene su pureza original, sin compresión ni distorsión.
✅ Punto de emisión único: la radiación se concentra en el altavoz, reduciendo la interacción con la sala.
✅ Posibilidad de corrección activa: con un leve refuerzo electrónico, se puede obtener una respuesta plana hasta la Fs del altavoz.
🔹 Desventajas o limitaciones
❌ Gran tamaño: el laberinto requiere un recorrido interno largo (a menudo superior a 2–3 metros), lo que se traduce en cajas voluminosas.
❌ Complejidad constructiva: el diseño interno es intrincado y requiere materiales absorbentes de alta calidad y densidad precisa.
❌ Coste elevado: tanto en materiales como en mano de obra.
❌ Difícil de ajustar: pequeñas variaciones en la absorción o longitud alteran la respuesta acústica.
❌ Riesgo de reflexión residual: a altos niveles de presión sonora (SPL), parte de la onda puede reflejarse en el final del laberinto y modificar la respuesta.
🔹 Aplicaciones recomendadas
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Altavoces de alta gama y monitorización audiófila, donde la pureza tonal es prioritaria.
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Diseños de laboratorio o experimentales, enfocados al estudio de propagación acústica.
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Subwoofers de precisión, donde se busca máxima fidelidad antes que eficiencia.
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Modelos icónicos de referencia, como el B&W Nautilus o ciertas líneas de IMF y TDL Electronics.
🔹 Conclusión
El laberinto acústico es, en esencia, una caja sellada perfeccionada, donde el aire interior se guía y absorbe cuidadosamente para evitar cualquier resonancia o coloración.
Aunque su complejidad constructiva y tamaño limitan su uso comercial, representa una de las formas más puras y elegantes de controlar la energía sonora.
En manos de un diseñador experto, ofrece una respuesta suave, extendida y natural, muy próxima a la ideal teórica del baffle infinito.